VISTAS DESDE PUNTA CANA
Desde la cumbre del torreón altanero del hotel, todo cubierto de aguas marinas tan azules como el cielo. La tranquilidad del paisaje contrasta con las selvas y manantiales, con sus lagunas salpicadas por flamencos rosados. La gran playa que se llena cada mañana de visitantes, con numerosas e inmensas palmeras, tan grandes que su sombra es ocupada por numerosas personas. Pasan numerosos barcos por la playa ya que la mayoria de la gente hace exursiones para conocer nuevas islas. Al atardecer en la playa, el viento sopla con fuerza levantando olas dispuestas a tragarse el faro, los enamorados pasean cogidos de la mano por la playa.
Desde lo lejos se divisan pequeños pueblos tan pequeños, tan secos y pobres que parecen desavitados, los campos desiertos, a lo lejos algún tractor y arados en desuso. Desde el torreón del hotel, se ven la enorme bandera de la republica dominicana en movimiento por el viento, esos colores el azul, el blanco y el rojo.
soraya valencia.