E l jinete siente cada movimiento del corcel, piensa en ligereza y belleza, canaliza la energía de éste e intenta fundirse en uno solo para conseguir los más altos resultados en su carrera deportiva. Su pierna se retrasa al igual que su mano baja, pero atenta, para conseguir los ejercicios requeridos. Su torso permanece erguido, la pantorrilla colocada con la espuela y en contacto.
Este caballo es un semental, pura raza español. Comienza a sentir las ordenes a partir de su vientre: la espuela le golpea suavemente. Realiza cada ejercicio al pie de la letra, mientras su atención está activa, como bien sus orejas que permanecen ligeramente inclinadas hacia atras. Su extremidad delantera izquierda actua con una gran elevacíón y flexibilidad, sin embargo, su extremidad posterior derecha le da impulsión. Su atezada cola mantiene el equilibrio, las crines de color azabache que le cubren el cuello permanecen recogidas en una apretada trenza.
Sus negras y alargadas extremidades bailan sobre la pista como un bailarin sobre un escenario. Los brillantes ojos admiran su alrededor. La boca cubierta de blanca saliva. Los dos mirando al frente intentan comprenderse el uno al otro.
Maria Ibarrondo