Archivos para Octubre 10, 2007

CONSENTIDA

Durante mis 17 años de vida me había codeado con los más prestigiosos nobles, reyes, príncipes y princesas. Tenía todos los caprichos que se me antojaban y poder sobre mas de 50 siervos.

Mi padre era el rey de un gran reino al norte de Europa, siempre ocupado con sus obligaciones, olvidó lo que verdaderamente era importante en mi educación, el cariño. Juguetes, muñecas y muchas más cosas me regalab mi padre a cambio de un día juntos. Mi madre había muerto cuando yo tenía siete años y ni siquiera en esos duros momentos tanto para él como para mi, pudo dejar de ejercer su profesión. Desde entonces la amargura y la seriedad entraron en nuestras vidas.

El egoismo era el centro de mi vida y sin darme apenas cuenta crecía un poco cada día. Siempre creí ser feliz de este modo hasta que aprendí una lección muy valiosa.

Un mes antes de mi 18º cumpleaños, los servidores de mi padre ya se estaban poniendo de acuerdo con los preparativos para la fiesta. A ella acudiría mucha gente importante (la mayoría desconocida para mi) y mucha gente procedente de todo el reino,todo tenía que ser perfecto.

A pesar de tener una apariencia muy seria y aburrida preferí no decir nada y reservar mis exigencias para los regalos.

Por fin llegó el día, tras largas horas de arreglos, me presenté en la fiesta con cierto retraso. Todo estaba muy bien organizado y me sorprendió que mi padre hubiera hecho un hueco en su tiempo para venir. Para ser sincera, me parecía que había demasiados campesinos y gente de poca clase, a los que por supuesto no me acercaba a menos de medio metro.

La fiesta transcurrió con mucha calma y normalidad, pero no entendía que mi padre se estuviera acercando a hablar con la plebe e hiciera como que le importaban sus problemas. Al finalizar la fiesta, me acerqué a mi padre para pedirle explicaciones sobre su actitud.

-Hija, 18 años es edad suficiente para que empieces a madurar, nadie vive de la apariencia ni de el egoismo, ni siquiera un rey o una princesa como tú. Si ahora tengo que mantener esta conversación contigo se perfectamente que es por mi culpa, por haberte malcriado. Yo no finjo cuando hablo con los campesinos, me preocupo por ellos y sus problemas, trato de buscarles una solución. No mucha gente puede permitirse ni la mitad de los lujos que tu tienes, asi que tienes el deber de hacer que sus vidas sean un poco más agradables ya que a tí no te cuesta practicamente nada. Siento haber pasado tan poco tiempo contigo y no haberte enseñado estos valores pero espero que ahora que eres mayor sepas asimilarlo más rápido.

Nunca antes me había hablado asi mi padre, estaba siendo sincero conmigo, y aunque sus palabras eran duras para mi me gustaba tener las cosas claras. Ahora se que preocuparse por los demás, a veces sienta mejor que unicamente pensar en uno mismo.

Andrea Gutiérrez

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Un paseo para recordar…

Un paseo para recordar…Esta historia está protagonizada por dos jóvenes: Landon  carter y Jemie Sullivan, la chica que cambió su vida para siempre. Jamie era la última persona de la que podría pensarse que Landon se enamorase. Landon era el tipico “guay” y de los mas populares en el instituto, al contrario Jemie era de las mas pringadas en el instituto, todos se reían de ella, de su forma de vestir, etc… pero tenía confianza en sí misma no dependía de la opinión de los demás. Vivía con su padre, (el ministro que bautizaba en el pueblo), ya que su madre había fallecido pocos años antes. Una noche, una travesura que Landon y sus amigos habían organizado para divertirse se tuerce terriblemente y termina con un chaval ingresado en el hospital. Como castigo, se obliga a Landon a hacer de tutor de un estudiante novato los fines de semana, y a tomar parte en la representación de primavera del Club Dramático, actividades éstas que, según pensaba el director, enseñarían a Landon a ser más humilde.Las actividades contribuyen también a acercarlo a Jamie, que ya venía trabajando como tutora voluntaria y que tenía un papel importante en la obra.Landon agobiado se ve necesitado de pedir ayuda a Jemie.Poco a poco va sintiendo algo especial hacia ella sin saber que era amor.Ella a la vez también va sintiendo lo mismo…Pero no resulta tan fácil. Por causas que sólo ella conoce, Jamie hace cuanto puede por huir del amor hasta que ya no se puede negar. Un dia cualquiera en el instituto los amigos de Landon empiezan a reirse de ella, El sin poder contenerse se enfrenta a todos dando la cara por Jemie y le echan del grupo.Poco a poco Jemie y Landon se van acercando más hasta que los dos sin poder remediarlo expresan lo que sienten el uno por el otro, los dos enamorados consiguen hacerse novios. Una noche Landon  le pregunta a Jemie que va a estudiar y ella le contesta que nada. Sorprendido le pregunto el porque y ella le confesó que estaba enferma, que tenía leucemia (cancer en la sangre) y que no aguantaría mucho mas tiempo. De vuelta a casa, el acude llorando donde su padre médico y le pedia que salve a Jemie que no podía morir porque era una chica joven con toda una vida por delante.Una tarde Jemie se empiezá a encontrar mal hasta y cae al suelo inconsciente, su padre la lleva al hospital y avisa a Landon que va corriendo a donde su padre para que le ayude. Su padre le dice que en esa enfermedad no hay nada que hacer pero que el le ayudaría para llevarla de vuelta a casa, y así lo hace.Landon se da cuenta que a Jemie no le queda mucho tiempo, así que decide pedirle matrimonio, en la iglesia donde se casó su madre.Ella emocionada acepta. Antes del verano de ese mismo año, Jemie y Landon ya estaban casados y felices,Y todos los dias leían un poema que escribió su madre: El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso, el amor nunca es jactancioso o engreido, nunca es grosero, o egoísta, nunca es diferente, ni es resentido…Después de ese verano tan maravilloso, Jemie murió y Landon aprendió lo que de verdad merece la pena en la vida.me salvó la vida..me lo enseñó todo..lo que sé de la vida la esperanza y el largo camino. Siempre la echaré de menos.Nuestro amor es como el viento;  no puedo verlo pero si sentirlo.

Soraya Valencia

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